8 de diciembre de 2011

Me despido!

Amigos, después de unos días complicados de trabajo y otras variables como son unas reformas en casa que no terminan nunca y un catarro que me quita el sentido, he decidido despedirme de este mundo (bloguero) hasta el año que viene.

Continuaremos la andadura de este  blog, dentro de un mes, cuando el día 9 de enero volvamos todos a la dura realidad despues de tanta fiesta, que no sera otra en que seremos un año más viejos y más pobres. Aunque a algunos les habrá tocado la lotería, seguro que sí. O eso espero, al menos para mí.

De todos modos, y como siempre les digo, seré como el Guadiana, apareceré y desapareceré de sus lugares como Bilbo Bolsón en alguna que otra visita protocolaría.

Les dejo con un vídeo de la gran nevada en Mallorca de 1956. Muy propicio para estas fechas...




Y para los palmesanos, una foto misteriosa de esa nevada de febrero del '56.
¿Que calle o lugar estamos viendo?... La respuesta, el año que viene.


¡BON NADAL! 
 

4 de diciembre de 2011

El Consolat de Mar


El Consolat de Mar y la Lonja en el Paseo Sagrera en una fotográfia de 1920

El Consolat de Mar es el nombre con que se conoce a la sede de la presidencia del Govern Balear. Este edificio forma parte de un bello conjunto arquitectónico conformado por la majestuosa Lonja, un jardín -cuyo acceso principal es a través de la Porta Vella del Moll,  puerta que fue de las antiguas murallas-, un bello oratorio, hoy convertido en salón de actos o de conferencias, y adosado a éste, el propio Consolat. Todo el conjunto ocupa un solar privilegiado de Palma, el Paseo Sagrera, el cual forma parte de esa hermosísima primera línea de la ciudad, conocida por gente de todo el mundo. Del edificio del Consolat destaca precisamente la fachada que mira al mar, donde se encuentra el acceso principal al edificio, siendo la logia de la planta principal el elemento más llamativo. En esta misma fachada también se localiza en su extremo meridional una torre blasonada por un reloj y coronada por una campana. En fin, el edificio es muy conocido, al menos su fachada principal. En cambio, lo que no son tan conocidos son sus orígenes.

Al gozar de una privilegiada situación estratégica entre las diferentes rutas comerciales marítimas del Mediterráneo, los siglos XIV y XV fueron un período destacado en la historia del comercio mallorquín, pionero en las rutas africanas, con consulados en los puertos más destacados del Mare Nostrum y cuyas actividades llegaban incluso a los puertos del Mar del Norte europeo. Ante esta realidad apareció el dinámico e influyente Col·legi de la Mercaderia de Mallorca, formado por un Consell de veinte miembros y encabezado por dos defenadors. Esta institución tenía como principal objetivo promocionar y defender los intereses del sector, así como recaudar impuestos propios, a partir de privilegios que les había otorgado la Corona. Otra institución relacionada -que no dependiente- con el Col·legi fue el Consolat de Mar, cuya función era la de tribunal gremial y policía del puerto. Tal como explica el doctor Piña Homs, las primeras noticias que se tienen del Consolat se remontan a la época de Jaime II de Mallorca. Unos años más tarde, en 1326, a súplicas de los jurados de la UniversidadFelipe de Mallorca -a la sazón regente del reino durante la minoría de edad de su sobrino Jaime III- dispuso que "...se designasen dos consules maris para que resuelvan las querellas inter mercatores, patronos et marinarios".  Esta institución estaba vinculada directamente con la Universidad de la Ciudad y Reino de Mallorca, hasta que, con la reforma institucional llevada a cabo por Felipe V a partir de 1715, pasó a depender de la Real Audiencia. En 1800, una Real Cédula dispuso la creación del Real Consulado de Mar y Tierra, el cual heredó las funciones y el patrimonio del gremio de mercaderes, así como se le traspasaron las competencias del antiguo tribunal del Consolat de Mar.

La Puerta del Muelle, una de las cinco de las murallas
Contrariamente a lo que se puede pensar, la antiquísima institución del Consolat nunca tuvo su sede en el edificio que hoy recibe su nombre. Desde sus inicios hasta el siglo XVIII los miembros del Consolat se reunieron en la Lonja. El cronista del Reino (1631), Joan Dameto, explica que el Consolat "...tiene audiencia verbal en la lonja".  Casi un siglo más tarde, es el fiscal Malonda (1715) quien en un informe precisa que "...los cónsules tienen su tribunal en la casa de la Lonja del Mar". Es lógico que fuese así, pues la Lonja era el lugar de referencia desde el siglo XV. Por tanto el edificio que hoy conocemos como el Consolat de Mar, construido durante el siglo XVII, no dejó de ser más que un almacén o, como apuntó el Archiduque Luis Salvador, "una dependencia de la lonja".
La razón por la cual, en la actualidad, la sede presidencial del Govern balear se denomina Consolat de Mar, se debe a que, como ya se ha apuntado más arriba, se creó en 1800 el Real Consulado de Mar y Tierra, organismo que sí se instaló en el actual edificio presidencial. Es en esos momentos cuando se hacen importantes obras de mejora en el edificio, tales como la escalera elíptica y la sala de juntas decorada con un bello artesonado. En 1868 esta institución desapareció definitivamente, al publicarse el Decreto de Unificación de Fueros. Durante el resto del siglo XIX, el edificio se convirtió en la sede de la Junta Provincial de Agricultura, Industria y Comercio. Al desaparecer la Junta Provincial, el edificio pasó a manos del ministerio de Educación. Allí estuvo durante décadas la escuela de Magisterio femenina y una guardería. A mediados del siglo XX, en el piso principal se instaló la sede de la Jefatura Provincial del Movimiento, mientras que la planta baja se transformó en Museo Marítimo, hoy por desgracia desaparecido. Ya en los años setenta y ochenta del siglo pasado se hicieron una serie de reformas para convertir el Consolat de Mar en sede de la presidencia del Govern Balear.

Repasando la historia de este edificio uno se da cuenta que el tiempo lo ha ido dignificando. De dependencia de la Lonja ha llegado a ser sede presidencial del gobierno autonómico. Tres han sido los factores que han contribuido a "vestir" lentamente el edificio: el solar y el entorno singular en que se encuentra, entorno que mejoró considerablemente cuando en 1873 se derribó el lienzo de muralla que separaba el mar del Consolat; la logia de estilo clasicista, mirador privilegiado de la bahía palmesana con su horizonte ornamentado por el centinela pétreo que es el castillo de Bellver; y, por último, la acertada intervención del arquitecto Gabriel Alomar que sin duda acabó por darle la prestancia necesaria al edificio, concretamente realizando la apertura del portal de acceso, con arco de medio punto, las ventanas enrejadas, así como la ornamentación del edificio a partir de piezas artísticas pertenecientes al antiguo Museo Provincial -en aquellos momentos con sede en la Lonja-  entre las que destaca la bella lápida del ángel custodio de los mercaderes colocada en la fachada principal.
Bibliografía: Bartomeu Bestard (Cronista Oficial de Palma)
 
El Consolat de Mar en la actualidad. A la derecha vemos la Puerta del Muelle. Esta fue construida en 1613. Era un punto de control para personas y mercancias y con la demolición de las murallas, se traslado a los jardines de la Lonja, donde tiene un uso ornamental desde la década de 1970.

27 de noviembre de 2011

Jovellanos en Mallorca



El día 28 de noviembre de 2011 se cumple el bicentenario de la muerte de Jovellanos. La presencia de este personaje en la isla, aunque corta en el tiempo, debe ser considerada como un importante episodio de nuestra historia mallorquina decimonónica .

Retratado por Francisco de Goya en 1798
Gaspar Melchor de Jovellanos y Ramírez nació en Gijón (1744), en el seno de una familia hidalga. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, considerada en aquellos momentos como la más prestigiosa de España. En el momento de presentarse a la canonjía doctoral, en Galicia, persuadido por sus familiares y amigos, abandonó la carrera eclesiástica y se decantó por el Derecho. Los que conocieron personalmente a Jovellanos coinciden en afirmar que era un hombre encantador, de caballerosidad cristiana: aseado, sobrio en el comer y en el beber, atento en el trato, religioso -sin beaterías-, discreto en el vestir, amante de la verdad -por cruda que fuese- pero sobretodo era un hombre generoso. Con veintidós años tuvo su primer destino en Sevilla, dónde fue nombrado Alcalde del Crimen, allí vivió durante diez años (1768-1778). En aquellos momentos Sevilla era un importante centro de la ilustración española y Jovellanos se adaptó muy pronto a aquel ambiente. En 1778 fue destinado a Madrid y allí asistió a las tertulias de Campomanes, en donde "buscaban la mejora del pueblo desde las élites ilustradas". En estos momentos Jovellanos ya gozaba de prestigio intelectual. No en balde fue nombrado Ministro de la Real Junta de Comercio (1783) y director de la Sociedad Económica de Madrid, entre muchas otras cosas. 

 Las Cortes de Cádiz en el Teatro de las Cortes

 Pero muy pronto sus atrevidas iniciativas provocaron el recelo de la nobleza y de la Inquisición, instituciones que en aquellos momentos gozaban de importantes prerrogativas, y que ahora veían peligrar. Las intrigas, las calumnias y persecuciones contra su persona, dirigidas desde la sombra por el ministro Caballero desembocaron en su detención en Gijón (1801) para posteriormente ser embarcado para ir a Mallorca. Jovellanos llegó a la Isla el 18 de abril de 1801. Inmediatamente fue enviado preso por el gobernador militar a la Cartuja de Valldemossa. La torre medieval del convento, antigua dependencia del palacio del rey Sancho I, se convirtió en la cárcel de nuestro protagonista. Su estado de salud era pésimo con lo que el prior Miquel Pascual, saltándose a la torera las estrictas órdenes del gobernador militar, permitió que el preso pasease libremente por las dependencias cartujanas. Participó en la vida de la Cartuja como un monje más, renunciando a los privilegios que le concedían los religiosos. Pronto empezó a recibir visitas por las tardes y atendió una a una las solicitudes de los vecinos. Allí entabló amistad con representantes de la Ilustración Mallorquina como Tomás de Verí, el Conde de Ayamans, y el fraile capuchino Lluís de Vilafranca
 
La Cartuja de Valldemossa

 Realizó muchas obras de caridad y repartió limosna entre los más necesitados. Sin duda, el paisaje panteísta de Valldemossa le impresionó enormemente. Desde la Cartuja, el prisionero intentó hacer llegar una carta al Rey. Ello provocó, una vez enterado del asunto el marqués de Caballero, la orden de traslado de Jovellanos al Castillo de Bellver. De nada sirvieron las súplicas de los monjes arrodillados ante la autoridad para que no se llevasen al asturiano (mayo de 1802). Sin duda, Jovellanos dejó una profunda huella en Valldemossa, huella que todavía se palpitaba con claridad en la memoria de los "valldemossins" a finales del siglo XIX. Una vez en el castillo de Bellver su reclusión fue severa. Su situación, encerrado en una habitación prácticamente sin luz ni ventilación -aunque no en "s´olla" de la torre mayor como a veces se dicho- redundó en su estado de salud: cataratas, dolores reumáticos, problemas en la piel... Esta situación inhumana se alargó hasta 1803, momento en que, por prescripción médica, se le permitió el paseo y los baños en el mar. 

Grabado del patio interior del Castillo de Bellver
  
Hacia 1807, el prisionero tenía prácticamente total libertad "vigilada" de movimiento, aunque tenía prohibido penetrar los muros de la ciudad. En esta época que escribió sus trabajos sobre los monumentos de Palma -que observaba con un catalejo desde la terraza de Bellver- Esta relajación del cautiverio le permitió entablar relaciones sociales, amuebló sus estancias (todavía conservaba su sueldo de ministro) e incluso formó una nada desdeñable biblioteca. Jovellanos, gozó sobre todo de las visitas de personas de tendencias ilustradas: Tomás de Verí, Juan de Villalonga (de "Can Escalades"), José Barberí, fra Bru Muntaner, o algunos de los miembros más jóvenes del patriciado palmesano, que veían en las nuevas ideas de la Ilustración una herramienta para flexibilizar la rígida y estamental sociedad mallorquina. Con la caída de Godoy (mayo de 1808), Jovellanos fue liberado. Lo primero que hizo fue volver a Valldemossa para visitar a sus amigos los monjes cartujos. Luego visitó Sóller, Alfàbia, Raixa. Días después hizo entrada solemne en Ciutat y desfilando por sus calles recibió el cariño de todos los palmesanos. Abandonó Mallorca el 19 de mayo de 1808. Sin duda, Jovellanos ha sido de las pocas personas que han conseguido el apoyo de todos los mallorquines, sin fisuras, objetivo nada baladí. La sociedad isleña le quiso y le quiere, fue un hombre bueno, ejemplar, no en balde su efigie forma parte de la galería de varones ilustres del Reino de Mallorca.
 Años después, Jovellanos, enfermo de  pulmonía, moría en el pequeño pueblo de Puerto de Vega (Asturias) el 28 de noviembre de 1811.
  
 Firma autógrafa

Para redondear, un magnifico PDF "La luz de Jovellanos" de la exposición conmemorativa del bicentenario de la muerte de Gaspar Melchor de Jovellanos realizada en Gijon,  AQUÍ 
Una lamina cronológica de la vida del mismo con los hechos más relevantes en el resto del mundo, en PDF, AQUÍ
Y una biografía completa del ilustrado, de la Fundación Foro Jovellanos en PDF, AQUÍ

Bibliografía:
Gran Enciclopedia de Mallorca
Bartomeu Bestard (Cronista Oficial de Palma)

20 de noviembre de 2011

Crónicas de El Terreno Nº2

Una nueva entrega de los recuerdos de Tomeu Bibiloni, que con su memoria prodigiosa, disécciona cual cirujano los elementos de la fotografía expuesta.

Clickar encima de la fotografía para ampliar
SA PLAÇETA

"Podría ser una mañana de domingo de un mes de octubre.  En las terrazas del "Mónaco" y del "Oasis"  se ve gente joven con traje y corbata que toma un aperitivo, aún en otoño, Sa Plaçeta era lugar de cita preferente.

A la derecha un chaval con pantalón corto, americana y zapatos con calcetines, traje de domingo, se dispone a cruzar la calle o espera la llegada del tranvía.

Una niña esta junto al portal de Tito's, podría ser Joana Cantallops, la hija pequeña de la familia propietaria del local.

El muchacho de la bicicleta que también viste americana, podría ser yo mismo y si no lo soy me parezco bastante, tanto por la bicicleta como por las trazas.

Junto a la entrada del chalet vemos un señor calvo también con traje que parece dirigirse al Restaurante "El Patio" que está justo a unos pasos después de la casa con dos persianas y una "portassa".

El camarero del Bar Joe’s espera la llegada de los clientes que tomarán  un coctel “Dry Martini” o  un  “Zinzano Oscuro”, en vaso grueso, con hielo y  limón , acompañado de  aceitunas y patatillas artesanas de la  cocina del Bellver.

A la izquierda y tapada casi por completo por el pino asoma “Sa Manxeta”, bendita fuente pública que sustituyo a una antigua que era de las que tenías que “bombar” dándole vueltas a una manivela.
En esta que  conocí solo tenías que apretar un botón o inclinar una palanquita para aplacar la sed de las noches veraniegas. Sa Manxeta era lugar de reunión de los chavales. En Miquelet "Es Carboneret" que fue bombero, acababa las reuniones abriendo el grifo, y, tapando con un dedo, provocaba un “aspersor” que mojaba al personal. Se ve que ya tenía vocación  de apaga fuegos.

Tito's era una casa de veraneo transformada en “Sala de Fiestas”.  La terraza donde se apoya el letrero “Titos” era la de la vivienda de los propietarios. Por la puerta de dos hojas se accedía a un pequeño jardín. Subiendo unos peldaños entrabas en la Sala de Invierno.

En la fachada las vitrinas de obra que anunciaban las "atracciones" del momento. Curiosamente también se ve el disco de metal de Coca Cola, en aquellos días se tenía como un distintivo de calidad, merecedor de una situación de privilegio, nada menos que la fachada principal, junto a la puerta!!!

A continuación “Es Carrero d’es Banyos”. Después de la entrada con voladizo que es la de la casa del Dr. Manera hay un bar que se llamaba “La Tasca”, era de dimensiones reducidas ya que se hizo ocupando parte del jardín de la casa. A nosotros el nombre “La Tasca” nos sonaba extraño porque no lo relacionabamos con un establecimiento tipo bar.
Lo llevaba un matrimonio con una hija que si me lee me gustaría contactar.

A continuación la calle Nube, al final de la cual había una entrada con puertas de madera pintadas de blanco y dos ventanas con forma de ojo de buey de barco que daban paso a la terraza del Hotel Mediterraneo.

Aquí fue donde el Sr. Tarrragó, empresario catalán, propietario del hotel, inauguró con gran bombo y platillo un Restaurante llamada “Can Ferrat”, ya os podéis imaginar que no teníamos ni la mas remota idea de lo que siginificaban las dos palabras “Can” y “Ferrat”, la explicación venía después, con letras de neón azules “Pollos al Ast”. Lo del pollo estaba claro pero lo del “Ast” ni idea. Como viereis el pollo era un manjar de lujo solo al alcance de unos pocos. ¡Quien nos lo iba a decir!

La casa con dos persianas, cochera, terraza y torre pertenecía a una sra. mayor, viuda de un naviero o marino mercante que junto con su criada pasaba los veranos en Sa Plaçeta. La sra. ya muy mayor se sentaba junto a los ventanales abiertos mirando la gente pasar y la criada que también era mayor  se entretenía conversando con los conocidos que paraban a saludarlas.
Yo me asomaba y veía una gran sala con grandes cuadros de barcos, veleros y objetos varios, todos muy antiguos. La cochera nunca la vi abierta.
Por detrás de la torre asoma la parte trasera del Hotel Mediterráneo.

La publicidad era escasa.  A la derecha y en el poste, un cartel de madera pintado a mano anunciaba "Artesanías Borneo" situada en la calle Conquistador, uno de los primeros negocios de souvenirs de Mallorca. Debajo, el anuncio del Hotel Mediterraneo, visto desde el mar con sus barquitas de vela.
Al fondo , el anuncio de la inmobiliaria Alzina, el boom estaba por llegar, pero ya se adivinaba.

El gran cartel apoyado en la farola nos dice que el verano se ha acabado, que ya no hay toros, solo quedan los restos empapelados de las numerosas corridas de toros que cada domingo el empresario Balaña ofrecía a los aficionados y turistas en el Coliseo Balear.

Espero que estos detalles os hayan ayudado a recordar aquellos años cincuenta del siglo pasado en Sa Plaçeta de Es Terreno".

Tomeu Bibiloni

 Como pueden comprobar, la plaza ya no es, ni la sombra de lo que una vez fue.



15 de noviembre de 2011

Aniversario con premio

Tengo que reconocer que se me pasó el día. Semanas antes iba rondando por mi cabeza que llegaba el primer aniversario del blog, que tenía que hacer algo especial, pero llegado el momento ni me acorde. Fue gracias a otro aniversario, el  2º de  Artetorreherberos del amigo bloguero Paco Hidalgo (que seguro ya conocen, y sino, ya están tardando en visitar su bitácora)  en su entrada conmemorativa, en la que caí en que se me había pasado el arroz. Y no de unas horas, sino de unas cuantas semanas.


 Aquel uno de noviembre publicaba ésta primera entrada que ven ahí arriba, una foto vieja de las antiguas murallas de Palma. En realidad cuando empecé con esto, mi idea -si es que alguna vez la tuve- era hacer lo que ven en la imagen; poner fotos antiguas de Palma y de Mallorca con un pie de foto explicativo, y nada más. Pero poco a poco, la cosa fue evolucionando y me fuí complicando el entretenimiento original. Las fotos antiguas las iba acompañando de fotos actuales que tomaba yo mismo en excursiones de intrépido reportero, y los pies de fotos se convertían en artículos completos. Me sumergía en la historia de Mallorca. No sabía en que lío me estaba metiendo, pero no me arrepiento. 

Gracias a este blog, les he conocido a todos ustedes, compañeros blogueros, comentaristas habituales, y lectores anónimos. He tenido intercambio epístolar con gente de otros lugares buscando información  o contándome historias de sus familias que emigraron de Mallorca para buscarse un futuro mejor en otros países de Sudamérica, ya que parece que las fotos antiguas crean un vinculo con sus ancestros. Incluso familiares descendientes de algunos personajes tratados en este blog, tuvieron el detalle de hacerme saber que habían leído el articulo y que les había complacido. Entenderán que mi satisfacción es inmensa.
También, y como a muchos les ha pasado, ha habido momentos en que uno querría dejarlo. La falta de tiempo, la obligatoriedad de publicar, las obligaciones cotidianas desatendidas, etc, etc...Pero estas cosas que me han ocurrido y este afecto latente al otro lado de la pantalla que puedo sentir, creo que me darán fuerzas para seguir un año más -y los que puedan venir- en este lugar, que también es el de todos ustedes. Gracias por leerme.


Y para terminar, y al hilo del titulo, mi paisana Ana, del blog ¡¡NO LO SE!!...¿O SI?... ha tenido a bien gratificarme con el premio "Sunshine Award" y que yo le agradezco de verdad.
La normas del premio son contar siete afirmaciones sobre uno mismo, y luego otorgar  a otros diez blogs el mismo premio para que sigan la cadena.

Mis siete afirmaciones son estas...
1.- Siempre se puede estar peor. No te quejes.
2.- Nada es para siempre, ni Zapatero, aunque a mi ya me lo pareciera.
3.- El dinero, a mí si que me compra la felicidad.
4.- Puedo soportar el dolor, siempre que sea ajeno.
5.- La estupidez es contagiosa, por eso a veces parezco distante.
6.- Tengo clarísimo que a veces me confundo.
7.- Y ante la duda, elijo siempre a la más tetuda inteligente.

Mis diez premiados, por orden alfabético:

Como pueden suponer, ha sido muy difícil. Han quedado fuera muy buenos blogs. Podía haber elegido 20 o 30 más, por lo tanto, apelo a que continúen la cadena y prémien a otros blogs que yo no haya elegido aunque se lo merecieran tanto como ustedes. Todos sabemos de alguno, ¿verdad?


Y esto es todo por hoy. De regalo, unas imagenes de Mallorca. Les recomiendo activen la HD del reproductor de You Tube y veanlo a pantalla  completa.



13 de noviembre de 2011

Historias, Mitos y Leyendas: La Calle de la Cadena

La pequeña calle de la Cadena a la izquierda de la imagen

(*) Entre la plaza de Cort (en la que esta sito el Ayuntamiento)  y la plaza de Santa Eulàlia, hay una calle, muy corta, que incluso hoy en día se la conoce como de la Cadena. Este nombre responde a una curiosa tradición medieval: cuando los "jurados" de la Universidad celebraban reunión de Consell, la plaza se cerraba con cadenas para evitar ruidos e interferencias externas. La solemnidad de las reuniones así lo aconsejaban. En este sentido, otra muestra de la formalidad de las reuniones, era que al inicio de las sesiones se rezaba la oración del Espíritu Santo, con los jurados rodilla en tierra que imploraban la inspiración de la tercera persona de la Santísima Trinidad, con tal de tomar las decisiones más acertadas en beneficio de la comunidad.

Ya dentro de la edad moderna, la tradición de poner cadenas desapareció; pero, su presencia se mantuvo durante décadas. Las cadenas de Cort al menos existieron hasta el final del siglo XVIII, aunque su origen y función estaban casí olvidadas. Así, en 1793, los regidores del Ayuntamiento hablaban de... "el estorvo y embargo que causan las barreras de yerro, vulgarmente llamadas las cadenas de Cort, en el transido de las gentes y en particular por las noches, por lo que seria del caso quitarse aquellas. Se acordó se busque el origen de la expresada Cadena de Cort."

A pesar de la información anterior, en el siglo XIX la paza de Cort se volvía a cerrar cuando había reunión de la corporación municipal, no con cadenas sino con barras de hierro, y se ponían multas a aquellos que no respetaban las mismas como nos dice un documento de 1840: "Habiéndose observado que algunos conductores de carruajes, para pasar por la plaza de Cort, en los días en que el Muy Ilustre Ayuntamiento celebra sesión pública, escitan algunos muchachos a retirar los tornillos que se colocan en las bocacalles que dan a dicha plaza, para impedir el ruido que causan, han venido los señores alcaldes en imponer multas de veinte sueldos al conductor de todo carruaje que, colocados los tornillos, pase por dicha plaza y para que nadie pueda alegar ignorancia , mando se publique y fije el presente en los sitos públicos y en los periódicos de esta capital. Palma, 4 de julio de 1840."

(*) Histórico

6 de noviembre de 2011

Fréderic Chopin y George Sand: Su estancia en Valldemossa


Fréderic Chopin                                                                     George Sand (Aurore Dupin)
  
La reunión en el Hotel de France en París
Chopin y Sand se conocieron a finales de 1836 en París, ciudad en la que residían los dos. Ambos habían sido invitados por Franz Liszt y la Condesa d´Agoult a una reunión de amigos en el Hôtel de France. En ese primer encuentro no se cayeron bien. Durante la fiesta, Sand murmuró a una amiga: "Ese señor Chopin ¿es una niña?", mientras que el músico polaco comentó a la salida del hotel: "Esta señora Sand ¿es una mujer?... Estoy por dudarlo". Al cabo de medio año se volvieron a encontrar en otra reunión de amigos, esta vez en casa del propio Chopin. En tal ocasión Sand quedó prendada del polaco al verle tocar junto a Liszt. Al poco tiempo iniciaron una relación que duró ocho años.
 
Maurice Sand
Durante el año 1838, Maurice Sand, hijo de la escritora, había tenido ataques reumáticos. Un matrimonio amigo de la familia, los señores Marliani -él, un político y escritor francés y ella, una española-  conocían la isla de Mallorca y su clima saludable. Ellos dieron la idea a George Sand de que el suave clima de la isla y sus bellos parajes proporcionarían un agradable invierno a Maurice. Sus también amigos el ministro español Mendizábal y el músico Francisco Frontera, natural de Valldemossa y residente en París, elogiaron asimismo la isla y animaron a la pareja a visitarla. En aquella época, Chopin ya tenía síntomas de su enfermedad, la tuberculosis, aunque todavía no se la habían diagnosticado. Comentó a su médico, el señor Gaubert, la posibilidad de pasar el invierno en Mallorca, idea que gustó mucho al doctor. De esta manera, Frédéric Chopin, George Sand y los dos hijos de Sand, Maurice y Solange, decidieron pasar el invierno en la isla. Tras aguardar unos días en Barcelona, zarparon hacia Mallorca y el día 8 de noviembre de 1838, arribaron al puerto de Palma a bordo de el vapor El Mallorquín, conocido como "es Pagés" por representar su mascarón de proa "un payés vestit a l´ampla".

Grabado con panorámica de la torre de señales y el Mallorquín entrando en la bahía de Palma
Son Vent, dibujado por Maurice
 Los dos primeros días se alojaron en un vetusto hostal que daba a la calle del Mar, luego huyeron del estruendo de los martillazos que producían los boteros a pie de calle. Les acogió unos días el cónsul francés, Pierre-Hippolyte Fluir, en su propia casa de Palma, hasta que consiguieron alquilar Son Vent, una finca a las afueras de la ciudad, en el incipiente barrio de Establiments. Allí les tocó vivir unas tres semanas de días soleados, agradables, de paseos campestres por los alrededores de la comarca. Parecía que habían acertado con su decisión de venir a Mallorca. Todo se empezó a torcer cuando apareció el mal tiempo, a principios de diciembre. La lluvia, los fuertes vientos y el frío húmedo empezaron a intensificarse. Todo ello hizo redoblar la insistente tos de Chopin, que no tardó en caer enfermo. Le visitaron tres médicos: el doctor Pere Josep Arabí, el doctor Miquel Oleo y el doctor Fiol. Enseguida, estos medicos mallorquines, le diagnosticaron tuberculosis. La noticia corrió como la pólvora, llegando a oídos del propietario de Son Vent, el cual pidió a sus inquilinos que abandonasen la finca para, una vez deshabitada, proceder a su desinfección blanqueando las paredes con cal.

El camino a la Cartuja de Valldemossa. Grabado de Gustav Sagur (Siglo XIX)
 Ante esta situación, Chopin, Sand y sus dos hijos tuvieron que volver a abusar de la hospitalidad del cónsul francés. Allí pasaron varios días. Fue entonces cuando decidieron organizar una excursión a Valldemossa. Allí descubrieron el bello Monasterio de la Cartuja. Los monjes cartujos lo habían abandonado por la fuerza tres años antes. Cuando Chopin y George Sand entraron en el cenobio lo pudieron contemplar tal cual los monjes lo habían dejado, incluso los cirios de la iglesia estaban a medio consumir. Valldemossa les gustó. Tanto es así, que ese mismo día acordaron alquilar algunas dependencias de la Cartuja. El 15 de diciembre se instalaron.

La celda de Chopin en la Cartuja de Valldemossa
  El tiempo no mejoró y al estar en Valldemossa notaron con más crudeza el invierno que, además, ese año no dio tregua. Chopin, frágil y cada vez más enfermo, prácticamente no salió de los muros cartujanos. Allí permanecerían hasta el 12 de febrero, momento en que volverían a Palma para, al día siguiente, regresar a Barcelona de nuevo en es Pagès. La situación de George Sand fue bastante complicada: tuvo que hacer de enfermera, secretaria, gobernanta, madre... Si a esta situación se le añade su carácter difícil y sus costumbres forjadas en los ambientes burgueses parisinos (vestir con pantalones, fumar en público, pasear sola por la noche, convivir con un hombre que no era su marido...), que chocaban frontalmente con las costumbres de Mallorca, ello puede explicar, en parte, la tremenda diatriba contra los habitantes de la isla que dejó plasmado en su libro "Un Hiver à Majorque". Diatriba que consiguió sacar de sus casillas, haciéndole perder los papeles, a un jovencísimo José María Quadrado, quien dejó para la posteridad el famoso artículo... A Jorge Sand: "Vindicación", publicado en el semanario La Palma (1841): "Jorge Sand es la mas immoral de los escritores y Madame Dudevant [es decir, la misma George Sand] la mas inmunda de las mugeres".

Vista general de la Cartuja de Valldemossa en una postal de 1920
  Todo esto ya es historia y al releer todos estos comentarios únicamente nos provoca una leve sonrisa. No sería justo resaltar exclusivamente estos aspectos, pues la estancia de Chopin y Sand significó muchas más cosas. A la escritora, vivir en la Cartuja le supuso poder inspirarse y escribir su novela Spiridión, mientras que Chopin, desde su celda, resguardado de la intensa lluvia, frágil, casi sin fuerzas, compuso la mayoría de sus Preludios, la Polonesa en Do menor, op. de 40, o la Mazurca en Mi menor, op. 41 nº 2, entre otras composiciones. Por todo esto, Frédéric Chopin y George Sand quedarán siempre ligados a Valldemossa, al estrépito de su lluvia golpeando sus tejados, a sus empedradas calles tapizadas con hojas de plataneros, a la austeridad vestida de cal… ¡Escuchen! ¿no lo oyen?...es el Preludio en Mi menor, op. 28 número 4.

Denle al play...¿Que esperan?

La Cartuja de Valldemossa en la actualidad. La foto esta tomada de internet.


Y de regalo, un Parado de Valldemossa



Bibliografía:
Bartomeu Bestard (Cronista Oficial de Palma)

30 de octubre de 2011

Mallorquines Ilustres: Joan Alcover i Maspons

Joan Alcover i Maspons
  Joan Alcover i Maspons nació en Palma, en 1854. En el Instituto Balear fue condiscípulo del poeta Miquel Costa i Llobera, Joan Lluís Estelrich y el político Antonio Maura y tuvo de profesor al poeta romántico José Luis Pons y Gallarza. En 1869 comenzó la carrera de Derecho en Barcelona, ​donde​ entró en contacto con el movimiento de la Renaixença. Se licencia en Derecho Civil y Canónico en 1878 y se instala definitivamente en Mallorca; se casó con la barcelonesa Rosa Pujol, y comenzó a ejercer de abogado. Ingresó en las filas del partido liberal de Antoni Maura, amigo personal desde los años de estudiante. En 1879 es elegido concejal del Ayuntamiento de Palma y, entre 1883-86, ocupa el cargo de diputado provincial por Manacor. La cumbre más alta de su carrera política la consigue en 1893, cuando sale elegido diputado a Cortes, por el mismo partido. Después de una temporada muy corta en Madrid, donde asiste a unas cuantas sesiones, y a pesar de ser un orador unánimemente reconocido, vuelve a Mallorca. Así, decepcionado y desencantado de la política en la experiencia como diputado a Cortes, -le desengañó  el ideario maurista-  poco a poco se fue alejando del Partido Liberal, a pesar de mantenerse siempre fiel a la amistad que le unía con Antonio Maura. Es una muestra el poema, «El enebro», que dedica al político cuando éste se encuentra en un momento crítico de su carrera.

   Progresivamente, la ideología política de Alcover evoluciona hacia un catalanismo de derechas, próximo a la Lliga Regionalista de Cataluña. Paralelamente a la carrera política, inició la carrera literaria que, en principio, alternaría en catalán y castellano. Publicó sus primeros poemas en 1872, y cinco años más tarde, en 1877, ganó un premio extraordinario en los "Jocs Florals de Barcelona" por el poema «La Cruz». En 1887 comienza la tragedia personal de Joan Alcover. Muere su esposa Rosa Pujol y años más tarde, dos hijos: Teresa, de tuberculosis (1901), y Pedro, de tifus (1905). Entre 1887 y 1901 publicó libros de poemas sólo en castellano, algunos de los cuales insinúan las posibilidades creativas que se hicieron patentes más adelante, en los poemas en catalán. Con la experiencia del dolor por la pérdida de la mujer y los hijos redescubrió la lengua propia como herramienta de expresión de los sentimientos. 

Joan Alcover (a la derecha) en el jardín de su casa, acompañado de unos amigos, entre ellos (de pie) Miguel de los Santos Oliver (Archivo Vda. de D. Pau Alcover)

   Se inicia, entonces, la metamorfosis de el hombre y del escritor. La poesía más trivial de los años anteriores da paso a otra más íntima y sincera, para la que no le sirve tampoco, como vehículo de expresión, una lengua en la cabeza y al cabo ajena. Ahora es el poeta de la sinceridad, y la literatura se convierte en el único instrumento válido para expresar su dolor. El cambio idiomático, que se produce más o menos entre 1899 y 1903, contribuyen seguramente otros factores, como el poco eco logrado como escritor en castellano y por el contrario, la buena acogida de su obra catalana tanto aquí en Mallorca como en Barcelona. Debemos tener presente la influencia del contexto cultural del momento y los consejos de amigos como Miquel Costa, Gabriel Alomar, Santiago Rusiñol y Miguel de los Santos Oliver, el grupo modernista del que tuvo un gran impacto en Palma y que propugnaba la integración en la cultura catalana. 

   Asimismo, las campañas idiomáticas del padre Antoni M. Alcover y su éxito inesperado de unos poemas catalanes hechos por encargo («La sierra», homenaje a Miquel Costa i Llobera, y "La reliquia", petición de Santiago Rusiñol para un álbum) le motivaron a continuar la producción poética sólo en catalán. Todo ello, convierte Alcover en defensor encendido de la lengua catalana en la expresión literaria. En 1903 hizo la lectura pública de "La Balanguera", que en un significado doble -directo y simbólico- habla del paso del tiempo que conlleva la perennidad de la vida civil frente a la fugacidad de la vida personal. Participó en las conferencias que los intelectuales mallorquines hicieron en el Ateneu Barcelonès (1904) y en el Primer Congreso de la Lengua Catalana (1906). Fue miembro correspondiente de la Real Academia Española (1904) y de la Academia de Buenas Letras de Barcelona (1913). En 1905, año en que moría su hijo Pedro, concurrió en los Juegos Florales de Barcelona. También  concurriría el año 1907 y el 1909, en que fue proclamado maestro en "gai saber". 

Joan Alcover, en la foto conmemorativa del Primer Congrés de Llengua Catalana, del año 1906

   El último cuarto del siglo XIX, junto a los escritores que se han adherido al movimiento de la Renaixença (movimiento catalán de resurgimiento cultural que se inició en el Principado en la primera mitad del siglo XIX y con el que se abre el periodo contemporáneo de la literatura catalana), que escriben en catalán y que participan en los Juegos Florales, en Mallorca hay un grupo más reducido de literatos que utilizan el castellano en sus composiciones y que pretenden triunfar en los escenarios madrileños. Es en este contexto que Joan Alcover comienza a publicar, a partir de 1872, los primeros poemas, en catalán y en castellano, en las revistas Museo Balear, Revista Balear y en El Isleño. Más tarde, influido por mosén Alcover y Santiago Rusiñol, entre otros, se decanta por la escritura sólo en catalán. Joan Alcover es, junto con Miquel Costa i Llobera, uno de los padres indiscutibles de la Escuela Mallorquina, caracterizada por una poesía vinculada a los clásicos griegos y latinos, como también a la tradición poética propia de la zona, y con cierta vinculación con el Romanticismo, Neoclasicismo, costumbrismo, Naturalismo, Modernismo y Novecentismo. Joan Alcover, referente emblemático de las generaciones posteriores, tiene el mérito de haber logrado modernizar la literatura en Mallorca y haber renovado la estética de los Juegos Florales, usando, para ello, una lengua culta y depurada, alejada de todo proceso dialectalitzador. 

Esta era la sala de tertulias en la casa de Alcover

   En 1919 recibe el premio Fastenrath y, ese mismo año, en el mismo día, en Barcelona y Mallorca respectivamente, mueren sus hijos Cayetano y María, hija de su segunda esposa  María de Haro y Rosselló, con quien también tendría Paz , el único de los hijos que sobreviviría a su padre. A partir de estas desgracias, las nuevas composiciones poéticas escasean ya menudo se concretan en reelaboraciones o traducciones de piezas anteriores.  A partir de 1895 y hasta 1920, cada domingo por la tarde, excepto los meses de verano, Joan Alcover organizaba en su casa una tertulia. En esta misma sala -o en el jardín, cuando el tiempo lo permitía- se reunían prestigiosos escritores, artistas e intelectuales, de generaciones, de ideologías y de formación diversas. La conversación amiga se mezclaba con la discusión sobre libros, la lectura y el comentario de textos inéditos. Quedaba manifiesto el papel de mentor que Joan Alcover ejercía sobre la futura generación de la Escuela Mallorquina. Estos encuentros también eran relevantes porque, por un lado, con la presencia frecuente de personajes como Santiago Rusiñol y más tarde Josep Carner, se establecía un puente cultural entre el Principado de Cataluña y Mallorca y, por otro, porque aquí se daba acogida a los intelectuales de las más diversas procedencias que visitaban la isla de Mallorca.

Principio de los años veinte. Con motivo de una exposición de pintura de Anglada Camarasa en el club Social de la Veda y posterior ágape en el Hotel Mediterraneo.

En las tertulias asistieron, entre otros muchos, los siguientes intelectuales:
• Gabriel Maura (Palma 1842-1907), escritor
• Joan Ramis de Ayreflor (Ciutadella de Menorca 1881 - Palma 1956), periodista y poeta
• José María Tous y Maroto (Palma 1870-1949), poeta y dramaturgo
• Rubén Darío (Metapa, Nicaragua 1867 - León, Nicaragua 1917), poeta, diplomático y periodista
• Miquel dels Sants Oliver (Campanet 1864 - Barcelona 1920), escritor y periodista
• Santiago Rusiñol (Barcelona 1861 - Aranjuez, Madrid, 1931), pintor y escritor
• Miguel Costa i Llobera (Pollença 1854 - Palma 1922), poeta



En 1921 reuniría toda su producción poética en el volumen Poesías.
Algunos poemas -en catalán- de Alcover, en estos... enlace enlace

  Joan Alcover moriría en Palma la noche del 25 de febrero de 1926 a causa de una pulmonía. El Ayuntamiento de Palma lo declaro hijo ilustre y el compositor Amadeo Vives compuso la música al poema «La balanguera». En 1996 el Consell de Mallorca  declaro la composición -letra y música-  el himno oficial de la isla de Mallorca.




La Balanguera (Español)
La Balanguera misteriosa,
como una araña de arte sutil,
vacía que vacía la rueca,
de nuestra vida saca el hilo.
Como una parca que bien cavila,
tejiendo la tela para el mañana.
La Balanguera hila, hila,
la Balanguera hilará.

   Girando la vista hacia atrás
vigila las sombras del abolengo,
y de la nueva primavera
sabe donde se esconde la semilla.
Sabe que la cepa más trepa
cuanto más profundo puede arraigar.
La Balanguera hila, hila
la Balanguera hilará.

   De tradiciones y de esperanzas
teje la bandera para la juventud
como quien hace un velo de bodas
con cabellos de oro y plata
de la infancia que trepa
de la vejez que se va
La Balanguera hila, hila,
la Balanguera hilará


23 de octubre de 2011

La Cabeza del Moro



  La Cabeza del Moro (Es Cap del Moro) es una pequeña escultura, escondida durante muchos años tras una marquesina comercial, y que ahora, no hace tantos, vuelve a estar expuesta a la luz del día. Se encuentra entre la confluencia del Borne, la plaza Juan Carlos I y la calle Jovellanos. Constituye uno de los símbolos relacionados con el mundo del corsarísmo y con el constante enfrentamiento entre la sociedad cristiana y la islámica en el Mediterráneo occidental. Sin dudarlo, este fue uno de los fenómenos que más marcaron la vida mallorquina en la edad media, y especialmente, la moderna, hasta los primeros años del siglo XIX.

  El historiador P. de Montaner cuenta que esta cabeza escultórica, rememora los reiterados triunfos marítimos del capitán Antonio Barceló i Pont de la Terra (1716-1797) un valiente mallorquín (del cual ya les hable en ésta entrada) que empezando de marinero en en el barco de su padre, llegaría a obtener -por méritos de guerra- el titulo de Capitán General de la Armada Española. En ocasiones, cuando llegaba a Palma después de una acción naval, ordenaba cortar las cabezas a algunos de sus prisioneros en actos públicos. Estas ejecuciones se realizaban en el Borne, no muy lejos de la esquina donde se encuentra la cabeza que las recuerda. En este sentido, un texto de la época, crítico con la extrema crueldad del capitán Barceló, dice explícitamente que:
"...de sus mocedades, conserva en Mallorca muy fresca la memoria del mal trato que dio a una infeliz galeota usando la barbaridad de degollar a toda la tripulación"
  Tan famosas fueron estas acciones que, incluso, la cabeza del moro decapitado forma parte del escudo de armas de la familia Barceló. La documentación más antigua que se conoce de esta escultura, data de 1857, cuando se aplicaba a esa calle el nombre de "Cap del Moro", actual calle de Jovellanos.




16 de octubre de 2011

Crónicas de "El Terreno"


 Otro barrio, el del Arrabal de Santa Catalina, vemos que esta en tercera posición

Todos  los que nos dedicamos a esto, de vez en cuando nos sumergimos en las entrañas del blogger para echar un vistazo a las estadísticas, las fuentes de tráfico, las entradas más vistas, etc...etc...
Y una de estas entradas -y la más vista- con 1429 visitas de momento, es "Historia de El Terreno". No me pregunten porque esto es así. Uno pudiera creer que lo más buscado fuera la monumental Catedral gótica de Palma, pero no. La fuente más buscada en este blog, es la de un emblemático barrio de Palma de hace un siglo y que ahora ya no es ni la sombra de lo que una vez fue.
Como iba diciendo, en el blogger, aparte de las estadísticas, también puedes recuperar comentarios que nos habían pasado desapercibidos por estar en una entrada antigua y que ya no visitamos; y así fue como me encontré con este comentario en la entrada de El Terreno y que había dejado Tomeu, el cual, les transcribo a continuación...


El barrio de El Terreno, con la Plaza Gomila en primer termino, en la década de los años '30

"Hola,  me llamo Tomeu y nací en lo que fue la Calle Alfonso XIII, después Calvo Sotelo y ahora Joan Miró. Vi la primera luz en la cama de mis padres, en una planta baja, en la habitación que tenía ventana a la calle. Nuestra casa era a la vez tienda de comestibles, un "colmado". Era el año 1943, crecí en la misma Plaza Gomila y jugué con los niños de la barriada en plena calle. He visto el nacimiento, el desarrollo y el fín de este hermoso barrio.

En la Plaza Gomila queda la ruina de lo que fue el Bar Joe's. Conocí al fundador, un barman americano de unos 50 años vestido con americana blanca y corbatín; y un camarero joven y rubio, su ayudante que continuo hasta el final. Veíamos a los residentes y turistas extranjeros sentados en la terraza con una copa de "algo" adornado con una aceituna pinchada en un palillo. Los niños averiguamos que aquello era un "coctel". Tampoco entendíamos el significado del apóstrofe ingles de Joe's. Nos explicaron que aquello quería decir Bar de Joe. Fue la primera lección de inglés.

También recuerdo a un oficial de aviación tal cual Alfredo Mayo que comía cada día en la terraza del Restaurante Bellver. Por aquella época los niños como yo nunca comíamos en un restaurante. Creíamos que eran para gente mayor y rica. Otro personaje conocido Na Bel Rollet, tenía fama de ser una excelente planchadora, se paseaba haciendo labores de punto, subía y bajaba de los tranvías en marcha y vestía con una bata veraniega abotonada por delante, calcetines y sandalias, se peinaba con dos trenzas que recogía por encima de la cabeza, su cara por tanto era muy redonda.

Tenía una fuerza descomunal y cuando era joven las niñas del barrio la temían. En verano, en los baños de El Terreno de Ca Mestre Pep, disfrutaba "fonando" a las jovencitas . Cuando me cruzaba con ella solía saludarme con un "¡Uep nin com anam!"(*) No esperaba la respuesta. La gente decía que estaba un poco "sonada". Pasaba la calle sin mirar creyendo que así los vehículos frenarian. Le dió buen resultado hasta que un despistado se la llevo por delante y acabo con sus días.

Tengo mucho recuerdos parecidos que podría contar pero no se si los consideráis batallitas de abuelo. Si os interesan hacedmelo saber."
Gracias.
Tomeu Bibiloni
 (*) ¡Hey niño, como vamos!

Como pueden deducir, no me parecieron batallitas, y si un aporte de primera mano de alguien que vivió los últimos años de gloria de ese barrio de veraneo de principios de siglo y que el tiempo ha dejado en plena decrepitud. Así que una vez hablado con Tomeu, abro una nueva serie que titularemos, "Crónicas de El Terreno" en la que nos contara sus recuerdos y anécdotas "cuasifotográficas", y que de vez en cuando iremos publicando en este blog.


9 de octubre de 2011

La Base de Hidroaviones de Pollensa y su Historia (4ª parte y ultima)


Un Grumman HU-16B "Albatross"  sobrevolando la isla de Mallorca

 LLEGAN MÁS "ALBATROS"
Hablábamos en la anterior entrada que ya había empezado la era del S.A.R. y que nuevos servicios iban a poner a prueba la base.  Y así, el año 1956 se inició con el salvamento de un piloto francés que el 1º de enero, había saltado con el paracaídas al norte de Menorca. En febrero se incremento el numero de anfibios de la Unidad, con la llegada de tres SA-16A en la segunda quincena, distanciado cuatro días uno de otro.
Con motivo de la proclamación de independencia de la República del Pakistán y la toma de posesión de su primer presidente, Iskander Mirza, se desplazo a la nación asiática un Grumman de la 50 Escuadrilla, transportando al teniente general Eduardo González Gallarza, nombrado Embajador extraordinario de España para aquella ocasión.
En abril, la necesidad de reforzar los puestos militares españoles en el Sahara, para afrontar los disturbios que la agitación de los indígenas  hacía temer, fue necesario incrementar los vuelos que desde la Base de Gando transportaban hombres y material a los destacamentos del desierto. Para realizar la protección de estos aviones, voló a Gran Canaria en la noche del 10 al 11 un Grumman que durante el mes que permaneció allí, afecto aún a la 50 Escuadrilla, realizo varias misiones de escolta y una de salvamento, quedando finalmente adscrito a la 52 Escuadrilla del S.A.R. de Canarias que, recién creada, hasta entonces no había tenido aviones. La tripulación de la 50 Escuadrilla regreso a Pollensa.

El buque de transporte y de hidroaviones de la USS NAVY "Currituck"

Aquel año, en septiembre, tuvo ocasión la base pollensina de brindar la española hospitalidad a los aviadores y marinos del buque de transporte de hidroaviones, de los Estados Unidos, el Currituck, que fondeó en la bahía el 26 y permaneció en ella tres días, utilizando la marinería el campo de deportes para hacer ejercicio, y realizando vuelos los "Marlin" que llevaba a bordo, participando en algunos de ellos los pilotos de la Base.
El Martin P5M-2 "Marlin" (EH-6) amarado en la bahía
Acabándose ya el año, en noviembre, durante uno de los temporales más duros sufridos en el Mediterráneo occidental, y con ocasión del seguimiento y protección de un barco mercante de bandera panameña que se encontraba en peligro, desapareció un cuatrimotor Languedoc del S.A.R. francés; dado que el temporal, incidiendo violentamente sobre la bahía pollensina tenía inmovilizados a los Grumman, fue necesario aprovechar un momento en el que aquél amainaba, para despegar y trasladar los aviones al aeropuerto de Son Bonet, y desde allí participar en la búsqueda  del avión francés del que por cierto jamas se encontró rastro alguno.
 En la primavera de 1957, comenzó a ser utilizada la bahía de Pollensa, como punto de escala técnica, de la línea Southampton-Las Palmas de Gran Canaria, servida por la compañía "Aquila Airways" con hidroaviones Short "Solent", versión del celebre "Sunderland"  que tanto juego había dado en en la recién terminada Guerra Mundial. Los vuelos, con escala en Pollensa y en Lisboa, serían semanales, los martes y viernes, la ida y el regreso, respectivamente. La escala en Pollensa duraba una hora.


Un Short "Solent" despegando de la bahía pollensina
 El 21 de mayo, cuando se disponía a despegar con destino a Lisboa el hidro matricula G-ANYI que aquel día cubría la línea, embarrancó en Llosa del Rei, un bajío existente en el extremo suroeste de la bahía, y allí quedó, una vez desembarcados los pasajeros por embarcaciones de la base, hasta que tres días después pudo ser reflotado y remolcado hasta el pie de la grúa que lo deposito en la explanada; allí se le realizó una reparación de urgencia para que pudiera volar a Inglaterra para ser totalmente reparado.

Durante un vuelo de prácticas, el 25 de junio, chocaron en el aire dos Sabres del Ala de Caza nº 4 con base en Son San Juan, cayendo ambos al agua al sur de Cabrera; el piloto de uno de ellos, el comandante Berná Mestanza, logro saltar con su paracaídas y accionar el bote individual con el que se mantuvo a flote en una mar bastante agitada, hasta la llegada del Grumman de alarma al lugar del accidente, apenas media hora después del choque. La localización del náufrago y unas magnificas maniobras de amaraje, recogida del bote bote y despegue, salvaron al comandante Berná; el piloto del otro Sabre, el capitán Lázaro Hoyos "El Oso", debió de hundirse con el avión ya que nunca se encontraron los restos del mismo ni su cadáver.

 Un North American F-86F Sabre  despegando del aeropuerto de Son San Juan

Habiendo solicitado la compañía Iberia que sus tripulaciones realizaran prácticas de salvamento y supervivencia, se designó para ello a la Base de Pollensa a la que, semana tras semana, llegaban dos tripulaciones que luego de asistir a dos conferencias relacionadas con el tema, realizaban en el agua, y dirigidas por oficiales de la 50 Escuadrilla diversas prácticas de utilización de los elementos de ayuda de que los aviones iban provistos.  En el mes de septiembre, y por personal de la Base, se realizó un ejercicio de supervivencia en el que dos oficiales permanecieron a borde de un bote neumático en la bahía, durante ochenta horas, sin alimentos y bebiendo agua del mar, según el estudio y  método del doctor Bombard.

POLLENSA EN LA GUERRA DE IFNI-SAHARA
Los ataques lanzados contra las posiciones españolas del territorio del Africa Occidental por bandas de marroquíes, más o menos incontroladas, y la consiguiente campaña que contra ellos se realizó, forzó a incrementar notablemente la aviación de la zona, y para ello llegaron a Gando unidades de las Península, principalmente de transporte, bombardeo y asalto. Todo ello aconsejó reforzar a la 56 Escuadrilla del S.A.R.  dado el gran numero de vuelos logísticos, entre la base canaria y los aeródromos de Ifni, El Aaiún y Villa Cisneros, y los tácticos de apoyo a las columnas de operaciones, muchos de ellos partiendo de Gando.
En consecuencia, un Grumman de la 55 Escuadrilla se agregó a la 56 en noviembre de 1957, permaneciendo en esta situación hasta marzo de 1958, en que, una vez  terminadas las operaciones regreso a Pollensa.
A mediados de 1958 dispuso el Estado Mayor que la 55 Escuadrilla pasara a estacionarse en la Base de Son San Juan, terminandose el traslado en enero de 1959. En Pollensa quedó 58 Escuadrilla, recién creada con los cuatro -ya vetustos- Dornier 24 que quedaban en vuelo.

Un  Grumman  "Albatross"  acompañado de dos Junkers JU-52 en Villa Cisneros (Sahara)

El motovelero Cabo Falcón, aquel viejo paleibote adquirido por la Aviación Militar en 1926 para que facilitara apoyo logístico a la patrulla Atlántida en su raid a Guinea, y que estaba adscrito a la Base de Pollensa, se perdio el 2 de mayo de 1959 al embarrancar en la costa africana, al sur de Casablanca, cuando navegaba hacía Las Palmas de Gran Canaria. Y al pasar destinado el teniente coronel Meneses a la Escuela Superior del Aire, en julio de 1960, se agrego a la Base, como Comandante de ella, el teniente coronel Andrés Lacourt Maciá, que en noviembre sería destinado y confirmado en el mando.
La amplia bahía pollensina acogió en agosto a la VI Flota de los Estados Unidos que fondeo en ella el amanecer del día 10 y permaneció allí durante cuatro días en que los visitantes recibieron la hospitalidad de la Base, siendo muchos los contactos entre ésta y los buques. Un Dornier 24 de la 804 Escuadrilla llevo a cabo el 30 de junio de 1965 una brillante operación de evacuación, tomando agua en mar abierto, al costado del barco de bandera israelí, Jerusalem en ruta de Gibraltar a Nápoles, para recoger y salvar a un niño que sufría un ataque agudo de peritonitis, trasladándole a Palma de Mallorca en cuyo puerto esperaba una ambulancia.

Esta fotografía de hace 45 años gustara a los palmesanos. En ella se ven tres Dornier Do-24T-3 sobrevolando el puerto de Palma en 1966, en el cual se ve la construcción del Paseo Marítimo y multitud de solares vacíos.

EL OCASO DE LA BASE
En octubre de 1967, la Base de Pollensa sería clasificada como "Aeródromo Militar", y en junio del año siguiente, era nombrado jefe de la 804 Escuadrilla, el capitán José Luis Ferragut Aguilar; que con gran esfuerzo lograría mantener en vuelo tres Dornier, que pese ya a su evidente veteranía, desempeñaron dignamente su papel, aunque únicamente dos años más, pues el 17 de noviembre de 1969 fue disuelta la Escuadrilla y tres días más tarde dados de baja los aviones.
 Dos de ellos, sin embargo, realizarían aún sendos viajes, ya que el 18 de marzo de 1970 voló el HD5-2 de Pollensa a San Javier para desde allí, por ferrocarril, ser llevado a Cuatro Vientos, al Museo de Aire en el que es hoy una de las piezas más preciadas. En agosto del año siguiente, el HD5-4, que había sido vendido por el gobierno español al de la Alemania Federal por el simbólico precio de una peseta, fue trasladado en vuelo por una tripulación española, desde Pollensa hasta Friedrichishafen, en el lago Constanza, con escalas en el embalse de Berre en Marsella y en Port D'Ouehy, en Lausana. La disolución de la 804 Escuadrilla constituyó el final de la actividad aeronáutica en el aeródromo militar de Pollensa, ya que a partir de aquel momento, solo esporádicamente y con ocasión de ejercicios o destacamentos hubo aviones o helicópteros estacionados en él.

En ésta fotografía tres Grumman HU-16A "Albatross" sobrevuelan los terrenos bajo la catedral que años después se convertirían en "Es Parc de la Mar" de la ciudad con lago incluido

Estado del Dornier Do-24T-3 antes de su restauración
En el verano de 1970 comenzaron las prácticas y ejercicios de tripulaciones del 801 Escuadrón de Salvamento, permanentemente estacionado en el aeropuerto de Son San Juan, utilizando para ello los medios e instalaciones del aeródromo pollensín, y doce años más tarde, en 1982, se reactivó éste situándose en él un destacamento de aquel Escuadrón. Los dos últimos Dornier que quedaban en Pollensa, el HD5-1 y el HD5-3, que medio desarmados permanecian desde hacía más de una docena de años en un hangar, fueron embarcados en julio de aquel año en el Puerto de Alcudia, en el mercante de bandera danesa, "Karen Clipper", con destino respectivamente, al Museo de la R.A.F. en Hendom, y al Military Aviation Museum de Soesterberg, en Holanda.


En 1983 se iniciaron en pollensa ejercicios semanales de las unidades del S.A.R. y el año siguiente comenzó el que sería un destacamento estacional, durante los meses de verano y en lo sucesivo, de aviones anfibios Canadair CL-215, del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, dedicados a la lucha contra los incendios forestales de las islas.

Con esta modesta actividad, se mantiene hoy, apenas viva, la que fuera la activa, intensa y vibrante Base de Hidroaviones de Pollensa.


Explanada de la base pollensina con dos  Canadair CL-215T en tierra

Un CL-215T subiendo por la rampa de acceso a la explanada

 Después de haber despegado de Pollensa en agosto de 1971 como un DO-24T-3 (HD.5-4)  por sus propios medios, el 20 de marzo de 2006, volvió después de casi 25 años, transformado y restaurado por la Iren Dornier Project, en un renacido y flamante Dornier Do-24 ATT que guardaba del anterior, gran parte del esqueleto del fuselaje.

Y buscando por la red, encontré este vídeo con diferentes momentos y aeronaves que ha tenido la base de hidros. Lo anecdótico es que esta realizado por un comandante de Canadair CL-215, el "Surfero Aviador" el cual tiene una bitácora de lo  más interesante. Para verla clicar AQUI



Y para terminar no dejen de ver este vídeo realizado por los miembros del 43 Grupo. Hay que ver que bien se lo pasan con su "botijo volador"




Bibliografía: 
Emilio Herrera Alonso: Una Bahía con Alas  S.G.T. Ministerio de  Defensa (1995)

"MALLORCA, otro tiempo..." Libro de fotografías de FAM.

Nace nuestro primer libro. Próximamente características, precio y dónde encontrarlo.